El proyecto retrae 2 metros el volumen del Museo, para crear
un espacio de transición que es ocupado por árboles, plantas y flores. La trama
vegetal se desarrolla detrás de la gran fachada y le da forma al coronamiento
del edificio. En ese espacio se ubican los equipos de aire acondicionado,
sectorizados por locales para el ahorro de energía. Un sistema de agua finamente pulverizada para el riego de
las plantas produce un efecto escenográfico de niebla que es exaltado por la
iluminación nocturna.
Una gigantesca pantalla, fraccionada en 5 módulos de
proyección de video, cubre la fisonomía irregular de la cara posterior de los
edificios. Las proyecciones actúan como una fachada electrónica hacia el sur
para ser percibidas a gran velocidad por los automovilistas, y promueven las
actividades de los dos museos.
La información completa de esta obra la encontrará en el libro Arquitectos Argentinos for Export |
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