El proyecto responde a la necesidad de una transformación de las oficinas existentes del Ente Nazionale Idrocarburi (ENI) situadas en las afueras de Roma.
Esta estructura, construida en 1963, se mostró insuficiente para las demandas funcionales y sus fachadas se deterioraron a través de las décadas. Esos problemas fueron la base para el diseño de esta nueva propuesta arquitectónica. La ideal del proyecto se desarrolla en el rediseño de las fachadas que miran al este y al oeste, lo que confiere al edificio la imagen de un verdadero jardín vertical de 20 pisos de altura.
Al adoptar una segunda piel mediante una envoltura metálica, Ambasz la desplaza para crear nuevos espacios. Eso facilita la creación del invernadero de accesos, que, combinado con el movimiento de tierra propone una fluida relación interior-exterior al tiempo que ayuda a conectar la torre con los subsuelos de estacionamiento.
La información completa de esta obra la encontrará en el libro Arquitectos Made in Argentina |
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