La vista aérea permite valorar la vigorosa simbiosis que logra Ambasz entre el paisaje natural y las formas arquitectónicas y urbanas. La obra propone una clara solución a un problema frecuente: conciliar el deseo del promotor de aprovechar el terreno del modo más rentable posible y las necesidades de la ciudadanía de espacios verdes abiertos.
La planta se organiza en torno del atrio central, y a su alrededor se agrupan locales dedicados a funciones públicas y otros alquilados a la actividad privada. El sitio, propiedad de la comuna, es el último lote libre en el centro de Fukuoka.
La información completa de esta obra la encontrará en el libro Arquitectos Made in Argentina |
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