La idea que guió el proyecto fue que el propio edificio
ayudase en el proceso de curación de los pacientes. El atrio-invernadero
propone aliviar la desorientación de los recién llegados, así como facilitar la
recuperación de los enfermos en su etapa de convalecencia. Con ese propósito se
organizó la recepción en la planta baja y se crearon plataformas que balconean
sobre la misma para disfrute de los pacientes con poca movilidad.
Esta obra es el resultado de un concurso tipo “project financing”
que incluye una propuesta de construcción y financiación.
La construcción del
Hospital demoró sólo 4 años, cuando habitualmente un procedimiento de este tipo
suele tardar 8 años.
La información completa de esta obra la encontrará en el libro Arquitectos Argentinos Universales |
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